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TIFÓN HAIYÁN DEJA 10.000 MUERTOS EN FILIPINAS

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El día 11 de noviembre de 2013 el supertifón que arrasó Filipinas y dejó una espeluznante cifra de muertes de cinco dígitos se dirigió al centro de Vietnam, colocándose como uno de los desastres naturales más devastadores de Asia en las últimas décadas.

Los sobrevivientes de una devastada cadena de islas en Filipinas describieron al tifón con un aspecto muy similar al de un tsunami: con olas tan altas como edificios de dos pisos que redujeron en un estruendo a varias construcciones a escombros. Pese a que la tormenta golpeó con mayor fuerza el viernes, una imagen parcial de los daños apenas emerge a medida que trabajadores humanitarios llegan a las zonas dañadas y las líneas de comunicación vuelven a restablecerse .

Agencias de noticias informaron que el Tifón Haiyán deja 10.000 muertos en Filipinas, aproximadamente. El administrador de la ciudad de Tacloban, una de las zonas más afectadas, comentó a la Associated Press que las bajas en su ciudad “podrían llegar a las 10,000”.

Tacloban, con una población de 220,000, es la capital de la provincia de Leyte, una isla montañosa aproximadamente del tamaño de Delaware. En Samar, una isla cercana y poco más grande, Leo Dacaynos, funcionario de la Oficina Provincial de Desastres expuso a la Associated Press que 300 personas habían muerto, 2,000 estaban desaparecidas y que todavía había partes de la isla que no habían sido contactadas.

Hasta ayer por la mañana, el gobierno filipino había confirmado sólo 151 muertes, pero las cifras oficiales se elevarán “sustancialmente”, indicó el presidente, Benigno Aquino III.

Sin importar el número definitivo de bajas, la tormenta dejó un rastro de daños con el que esta nación empobrecida luchara por años. El tifón afectó a 4.5 millones de personas, casi 5% del país, y dejó casi medio millón de desplazados, según un informe de la situación de Consejo de Nacional de Administración y Reducción de Riesgo de Desastres de Filipinas.

Una masiva operación de ayuda estaba en marcha, pero la Cruz Roja de Filipinas expuso a la AP que sus esfuerzos se ven obstaculizados por los saqueadores, entre ellos, algunos que atacaron los camiones de alimentos y otros suministros de socorro que dicha agencia envió ayer de la ciudad de Davao a Tacloban.

Ante los reportes de otro saqueo desenfrenado, Aquino manifestó ayer que estaba considerando la posibilidad de declarar un Estado de emergencia o la ley marcial en Tacloban, como lo han propuesto las autoridades municipales. La agencia nacional de desastres puede recomendar tal medida si el gobierno local no es capaz de llevar a cabo sus funciones, mencionó Aquino.

El Estado de emergencia, por lo general, incluye toques de queda, controles de precios y abastecimiento de alimentos, puestos de control militar o policial y el aumento de patrullas de seguridad.

Filipinas es uno de los países más propensos a los desastres naturales y es golpeado cada año por unos 20 tifones, que se potencian con el agua caliente de las profundidades del océano Pacífico. El país es especialmente susceptible a daño debido a su frágil infraestructura. Muchos de los residentes en las zonas más pobres viven en chozas con techos de metal corrugado.

Un tifón en diciembre pasado mató a más de 1,900 personas. Y el mes pasado un terremoto de 7.2 grados de magnitud sacudió la provincia de Bohol, matando a más de 200 personas. El Banco Mundial expuso el año pasado que Filipinas pierde alrededor de 0.8% de su Producto Interno Bruto a causa de los desastres naturales.

El tifón -conocido en Filipinas como Yolanda e internacionalmente como Haiyan- tocó tierra con vientos sostenidos de entre 240 y 273 kilómetros por hora. Amenaza con convertirse en la tormenta más mortífera de la historia filipina, supera a la tormenta tropical Thelma, que mató a 5,000 personas en 1991. Pese a que aquella tormenta no contaba con los vientos de Haiyan, causó deslizamientos de tierra, fallas de represas e inundaciones repentinas.

Tras el paso de Haiyan, fotos y videos mostraron varios pueblos despedazados y palmeras dobladas por el viento. En Tacloban, el aeropuerto quedó reducido a un cascarón con vigas retorcidas. Barcos y buques-tanque han sido lanzados a las playas.

El gobierno filipino anunció el sábado que aceleraría la entrega de ayuda y la distribución de alimentos a las víctimas. “Tenemos que movernos rápido. Las personas en las zonas más afectadas necesitan comida, agua y medicinas”, indicó Corazon Juliano-Soliman, secretaria del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo.

  1. salvador moreno says:

    que pena dios proteja a lo que quedaron vivo

  2. NewsWorldMexico says:

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